Es difícil imaginar cómo pudo haber sido el amor en tiempos pasados, sin internet, messenger o facebook. Donde los cuerpos podían unirse sin importar la sobrepoblación o las enfermedades sexuales. Donde tal vez los tapujos eran distintos y había qué cuidarse de otras cosas.
No es lo mismo enamorarse en épocas surrealistas que en otras poco realistas. El amor siempre es igual. Lo mismo da en el cinquecento que en la guerra cristera o nuestros tiempos posmodernos.
La visión del tema desde el punto de vista de uno de los más grandes moneros del país es resumida en este pequeño librito.

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